En una habitación pequeña de cristal trasparente, donde puedes ver como todo el mundo que pasa por delante de esa habitación no muestra ninguna importancia a que estés ahí encerrado, pero por mucho que golpees las frías paredes y grites hasta no poder más, nunca te harán caso.
Empiezas a volverte loco, a intentar buscar un lugar donde no pueda mirarte esa gente de refilón, donde puedes esconderte en la oscuridad que un día temías y ahora añoras.
Pasan las horas, los días, las semanas y todo sigue igual, optas por intentar aplastar tu cabeza contra una de esas cristalinas paredes, y ¡Si! lo consigues.
La habitación de paredes de cristal ahora esta manchada de sangre, tu sangre y tu simplemente te dedicas a ver como pasa tu vida por delante de tus ojos... Mientras te desangras sin que ninguna de todas esas personas que pasan una y otra vez esa habitación le den importancia a que estés agonizando...